"El marketing es un proceso de planificación y ejecución del concepto, precio, promoción y distribución de ideas, bienes y servicios, con el fin de crear intercambios que satisfagan los objetivos del individuo y de la organización". Esta definición, adoptada hace 25 años por la Asociación Americana de Marketing, bien puede servir no sólo para recordar que hoy se celebra el día de esa actividad, sino también en que los partidos políticos se han convertido en empresas y los dirigentes, naturalmente, en empresarios.
Néstor Kirchner pondrá hoy a pruebas el capital político de la gran empresa K. Su gerente general en Tucumán, José Alperovich, no ha escatimado en gastos para recibir al presidente de la compañía. Ya aceitó la máquina en Luján, cuando unos 2.500 tucumanos se subieron a medio centenar de ómnibus para acompañar, como patitos, a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Hoy también buscarán la mejor ubicación para ofrecer su producto político. La primera línea de la estructura alperovichista pide pista, el mejor espacio para que sea visible ante los ojos del santacruceño.
Desde el palco que se montará en la puerta de la renovada sede del Partido Justicialista, Kirchner observará la guerra de los carteles. La planificación y la ejecución de la movida alperovichista se tejió ayer, poco después del mediodía en la casa del gobernador. Y siguió más tarde. "No se puede escapar ni el más mínimo de los detalles. Estamos frente a una visita clave. No podemos fallar", dicen que arengó Alperovich a su tropa. El ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, fue testigo de los preparativos.
La distribución de ideas arrancó con el año. Alperovich es uno de los postulantes a acompañar a Néstor Kirchner si es que este, definitivamente, se lanza a la carrera de 2011. Es posible que hoy no haya humo blanco respecto a las bendiciones del presidente de la compañía. Tal vez eso, un tal vez... y nada más. Habrá demasiados presidenciables a la vuelta para crear una disputa interna en el PJ 10 meses antes de que se tome la decisión final acerca de la fórmula oficialista del gobernante Frente para la Victoria.
Es prematuro hablar de lo que puede acontecer en la campaña nacional, tan prematuro como el lanzamiento de las candidaturas de los dirigentes territoriales, esas que se observarán hoy en los pasacalles y en los carteles preparados para el acto. La filial alperovichista de la empresa K está dispuesta a sacar a todos los empleados que se puedan a la calle. Hasta ayer se habló de movilizar unos 20.000 simpatizantes desde distintos puntos de la provincia. Claro está que no todos los consumidores políticos están dispuestos a comprar la oferta electoral que se les presentará anticipadamente, como liquidación de temporada electoral. Hay cierto resquemor en algunas huestes oficialistas acerca del reajuste en las remuneraciones de los legisladores. Muchos dirigentes creen que la decisión de subir un 56% las dietas ha permitido recomponer el ingreso parlamentario y que vendría con un adicional. Y esto no es bien visto por aquellos que tienen vieja militancia en el Ejecutivo y que aún se consideran traicionados por el acuerdo salarial alcanzado entre sindicalistas y el Gobierno. A veces, el justicialismo paga mal, con monedas, confesó un empleado con décadas de antigüedad y con pasado sindical.
Conceptos
Kirchner llega a Tucumán con aires renovados. La mejora en la imagen del matrimonio presidencial (subió levemente a un 35% de aceptación, según las últimas mediciones) permiten al santacruceño soñar con el retorno a la conducción institucional de la Argentina. Ha elegido a esta provincia porque el gobierno local es uno de los más afines a su proyecto político. A Alperovich no le ha ido tan mal su alianza con el kirchnerismo. El matrimonio K le ha dado todo lo que quiso. El Gobierno nacional le ha transferido, en los últimos años, no menos de 3.200 millones para que Alperovich pueda refinanciar la deuda pública. Le concedió, a razón de $ 700 millones anuales promedio en fondos para obras públicas, aunque en el último año el giro de esas remesas ha caído considerablemente. Los Kirchner le han permitido "alperovichizar" al gabinete nacional con la inclusión de Manzur. Un retorno del vicegobernador en licencia sería considerado como un abandono al proyecto K. Y lo último: le ha transferido a Gobierno unos $ 40 millones de la cuotaparte que se precisan para atender los compromisos con los acreedores del Estado. Otros $ 10 millones llegarán en cualquier momento. La gestión provincial anduvo sobre los rieles kirchneristas. El problema es que, en algún momento, si no es todos los días, los Kirchner le sacarán factura. Eso es un detalle...
La marca política "Alperovich" está en juego. El proceso de fidelización se inició con un aceitamiento de la maquinaria electoral. Hoy se prevé que haya movilización "chorizo" (20 cuadras de acompañamiento a la figura de Kirchner). Es el día del Marketing, en el que la imagen importa es lo que más importa a la empresa k.